La explotación de los bosques y en especial la madera fue pilar indiscutible del desarrollo de las sociedades avanzadas, y fuente económica importante en nuestro país.

Durante la primera mitad del siglo XX, el trasiego de maderas por los ríos de España fue la forma más viable de transporte, surtiendo así desde las más profundas sierras de tan preciado tesoro a aserraderos y fábricas, desde la construcción de palacios hasta mundanos enseres cotidianos, la madera siempre ha sido fuente de progreso.

La madera conquense fue muy apreciada tanto en el sector naval, en vigas para la construcción, y la carpintería. Entre los pinos que vegetan en la serranía podemos encontrar grandes masas de pino laricio o negral (Pinus laricio, Pinus nigra o Pinus clusiana Clemente) también llamado cascalbo, pudio, salgareño o pino de Cuenca, es el de mayor porte de los pinos de España, pudiendo alcanzar alturas de 40 metros. El pino albar (Pinus silvestris) también llamado en Cataluña y Valencia “Pi roig” y el pino rodeno o marítimo (Pinus pinaster).

El oficio de ganchero proviene de tiempos inmemorables, el geógrafo musulmán Al-ldrisi ya los menciona en el año 1154. Históricamente los Gancheros procedían de la serranía de Cuenca, y en particular del pueblo de Priego, también aunque en menor medida de localidades como Cañete, Cañamares y Cañizares. Ya con la construcción de los primeros aserraderos en la provincia de Valencia se añadieron las poblaciones de Chelva, Cofrentes, Calles y Ademúz, en Jaén los pueblos de las Sierras de Segura y Cazorla como Orcera y Beas de Segura también proveían de gancheros a las maderadas. Los pueblos de la serranía aportaban a la maderada oficios indispensables para su desarrollo como el de hachero, arrastradotes, arrieros y broceros, estos últimos contratados en los pueblos limítrofes al cauce del río por el que transcurría la maderada.

La cantidad de troncos que componían una maderada oscilaba entre los veinte mil y los cien mil, necesitando según escritos de Torres Mena la misma relación en el número de gancheros que variaba desde los cien hasta los mil. La última gran maderada se bajó por el río Segura en el año 1947, y fue de un millón de traviesas destinadas a abastecer a la RENFE. Posteriormente se siguió trasegando madera en menor cuantía básicamente por los ríos de la serranía conquense y el Alto Tajo, hasta que finalmente a principios de los años 60 fueron las inhóspitas sierras de Segovia y de Guara en la provincia de Huesca, prácticamente las últimas en contemplar el bosque flotante. A estas maderadas de menor cuantía se les denominan Repuntas.

Aunque en algún momento de la historia todos los ríos de España fueron testigos de la maderada, los principales ríos utilizados para el transporte de madera fueron el río Tajo con sus afluentes Escabas, Guadiela, Gallo, Cuervo y Cabrillas, el río Júcar y su afluente el Gabriel, el Turia, el Segura y el río Guadalquivir, en todos ellos los Gancheros de Priego dejaron su impronta y buen hacer, siendo dignos embajadores de las gentes de Castilla La Mancha.

Asociación de Gancheros Comarca de Priego 2010
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